Toda historia tiene un comienzo, y la nuestra empezó a mediados de los 70 en Sevilla, cuando se conocen José Ángel Ruiz, un estudiante orensano de Bellas Artes, y Lola Díaz, una sevillana que estudiaba Artes y Oficios mientras trabajaba como delineante naval.
José Ángel se dedicó a la Educación, aprobó oposiciones de profesor de Secundaria y tras unos años en Galicia, en 1984 pidió traslado a Málaga.
Al llegar a Málaga, Lola, su mujer, convalidó los estudios para terminar Artes y Oficios en la especialidad de cerámica y puso un pequeño taller.
El salto definitivo se produjo en 1994, cuando Lola Díaz participa en el primer curso de vivero de empresas para mujeres de Málaga, el Programa VIVEM del Instituto Andaluz de la Mujer.
Su proyecto es seleccionado, recibe formación e instala su taller en el polígono El Viso en Málaga fundando así el taller de cerámica artesanal de Alfajar.
El planteamiento de nuestra producción fue, desde el principio, el diseño, la fabricación artesanal en todas las fases del proceso y la comercialización de cerámica de autor.
Tomamos conscientemente la opción de diferenciarnos de la cerámica popular, aunque en el origen de nuestras formas está siempre presente la tradición alfarera.
Nuestro producto consiste en piezas de gres, arcilla refractaria y otros cuerpos cerámicos de alta temperatura (1250º C) elaboradas con técnicas artesanales en todas las fases de la producción y pintadas a mano.
Las formas están inspiradas en vasos tradicionales de las distintas culturas que han poblado el Mediterráneo: Etrusca, Ibérica, Micénica, Musulmana, Griega y Romana, aunque tratadas con una coherencia de estilo que implica una estilización geométrica de las siluetas, una simplificación de los volúmenes y de las estructuras.
Cada pieza recibe un tratamiento individualizado que la convierte en una obra singular e irrepetible, con la firma manuscrita de su autor.